6 posts tagged “pixelismos”
En plena implosión de webs personales, facebooks cabizbajos y fotologs donde siempre se ven mesas con más botellas que gente sentada a ellas, apareció el año pasado Twitter, un sistema de microblogging donde el emisor debe desarrollar un mensaje completo en un máximo de 140 caracteres. Dicho de otra manera, el párrafo que acabas de leer ocuparía ya dos envíos, y esta explicación otro más.
Twitter exige del usuario capacidad de síntesis y una cierta mano para la poesía. Precisamente porque el espacio es limitado, el contenido pide un grado de sofisticación y complejidad: se trata de reducir la extensión sin renunciar a la enjundia, concentrar los significados haciendo que cada palabra cuente y luego ya deshacerse de lo que sobra. En ese sentido lo de Twitter no es nuevo, y es casi demasiado fácil sacar una relación directa con la poesía Hai-ku, el Simbolismo francés y las greguerías vanguardistas. También es cierto que Noel Ceballos nunca ha escrito Hai-kus, así que Twitter 1, Poesía clásica japonesa 0.
Aunque al menos en España no ha tenido la pegada de otras plantillas on-line, sus usuarios forman una comunidad comprometida y muy organizada. Es frecuente encontrar eventos transmitidos a tiempo real vía Twitter, como la ceremonia de los Oscar del año pasado en el Emperador de los Helados o los debates presidenciales tanto de Rajoy/Zapatero como de Obama/McCain. La inmediatez y el uso habitual de códigos hace que esté en la lista de la CIA de programas susceptibles de ser utilizados como herramienta de espionaje por organizaciones terroristas como entre las aplicaciones que manejan los corresponsales de guerra.
Jim Preston nos sacude desde Gamasutra con un interesantísimo ensayo acerca de la sempiterna y algo obsesiva lucha de algunos estudiosos del medio buscando que a los videojuegos se les considere arte. Un debate cansino, fatuo y estéril, si quieren saber mi opinión (dignificación del medio, sí, gracias; etiquetación a golpe de prejuicios forjados el siglo pasado, no, por favor). Pero la opinión de Preston es algo más compleja y, a la vez, sensata: aquellos que braman que los videojuegos deben ser Arte, así con su mayusculita, no son precisamente estudiosos del Arte, con su mayusculaza. Lo que esta gente quiere es una normalización de su hobby y un reconocimiento mediático. Y a ser posible, que no se acuse a un videojuego de asesinar críos, que ya estamos mayorcitos.
Al hablar de Arte, Preston a lo que hace referencia realmente es al Arte Estadounidense, pero en estos tiempos que vivimos, creo que podemos prolongar ese radio de acción al Arte Occidental y, sobre todo, a la confusión entre Arte y Cultura, y entre Mass Media y Pop DesControl. Un batiburrillo de influencias que llevaría toda una vida desenmarañar (eso contando con que sea posible desenmarañarlo) y que no se tiene en cuenta cuando se suelta en un foro “Eh, que los videojuegos son también Arte“. Que quiere decir “Eh, que los videojuegos son también respetables“, como si el Arte lo fuera. Como si el Arte, a estas alturas, existiera bajo esas coordenadas. Preston mete el dedo en la llaga: no es que los videojuegos no sean arte, no es que sí lo sean, es que es ridículo preguntárselo.
Al próximo que brame la frase-muletilla de los videojuegos y el arte, le preguntan cual fue su último contacto con el arte fuera de los videojuegos. Si es ágil (o viejo) les nombrará un tebeo. O muy posiblemente no sepa que responder. Mi último contacto con el Arte con mayúsculas ha sido hace diez minutos, viendo a John Belushi disfrazado de abeja en un DVD de la primera temporada de Saturday Night Live. Por eso, exactamente por eso, a mí no me van a volver a ver discutiendo una nadería como si los videojuegos son o no son arte.
John tones, el más importante crítico e intérprete de la cultura pop en este país, escribe en la mayoría de los blogs que aparecen listados en el lateral y dirige las revistas Mondopíxel y Extreme. Por cierto, las dos únicas revistas de videojuegos en español que no parecen escritas por mandriles.
1)
A medida que se acerca Halloween es bastante común escuchar a sus detractores hablando en los telediarios sobre cómo el Día de los Muertos es una fiesta importada, sin tradición en España y que apenas representa a nadie. Yo, que me he criado entre subcultura, rodeado de videojuegos, películas, cómics y libros con susto, sólo puedo decir que La matanza de Texas y la serie Viernes 13 tienen más que ver con mis referencias culturales que el Poema del Mío Cid. Que por otro lado es una obra maravillosa y uno de mis textos favoritos para trabajar en el aula, pero con casi treinta años cumplidos no va a ir uno por la vida pidiendo perdón por lo que le gusta.
2)
Tras tocar techo hace ya dieciocho años con el incontestable Street Fighter 2, y habiendo pulido la fórmula en los sucesivos Mortal Kombat, poco espacio le queda a los juegos de guantazos para crecer e innovar. Las mejoras en los gráficos, las falsas 3D y los nuevos personajes, siempre en la línea de duro fajador o fino estilista, no han hecho mucho por llevar la fórmula un paso más lejos. Hace casi dos décadas que los juegos de lucha renunciaron a ser interesantes.
Y con el último título de la serie Soulcalibur en las tiendas y el nuevo Street Fighter resoplando en el horizonte, aparece Terrordrome: un juego casero cuya demo puede descargarse gratuitamente aquí y que no incluye ninguno de los reclamos que ondean con orgullo los puntales del género. Los movimientos son relativamente toscos, las animaciones limitadas, el catálogo de personajes paupérrimo, los escenarios inexistentes y encima está programado en 2D, pero es que los referentes de Terrodrome no están tanto en la lucha como en los ejercicios de metatexto. Se juega a Terrordrome por el baile con motosierra de Leatherface, por ese Freddy/serpiente recién salido de Pesadilla en Elm Street 3, por las torpes invocaciones del Ash en El ejército de las tinieblas. El juego no se queda en una colección de guiños para el fan entregado, bucea en lo más hondo de cada saga para sacar la esencia de los personajes (todos monstruos del cine de terror más pocho y delirante) de manera que los pocos recursos disponibles se inviertan donde deben invertirse. Al final queda un juego humilde pero que sabe a dónde va y sobre todo de dónde viene, que no dirá nada a aquellos que no conozcan sus raíces pero que pondrá del revés a quienes sepan lo que se traen entre manos. Un juego que tira de la cultura del jugador, que pone a pruebas sus referencias y le premia por ellas
A estas alturas, un juego de lucha profundo. ¿Quién iba a decirlo?
Sólo decir que el juego es aún más espectacular de lo que parece en el vídeo.
Aquellos que estéis empezando a pensar que habéis tirado el dinero al comprar vuestra PS3.. bueno, probablemente tenéis razón. Pero tambien tenéis Echochrome.