1)
A medida que se acerca Halloween es bastante común escuchar a sus detractores hablando en los telediarios sobre cómo el Día de los Muertos es una fiesta importada, sin tradición en España y que apenas representa a nadie. Yo, que me he criado entre subcultura, rodeado de videojuegos, películas, cómics y libros con susto, sólo puedo decir que La matanza de Texas y la serie Viernes 13 tienen más que ver con mis referencias culturales que el Poema del Mío Cid. Que por otro lado es una obra maravillosa y uno de mis textos favoritos para trabajar en el aula, pero con casi treinta años cumplidos no va a ir uno por la vida pidiendo perdón por lo que le gusta.
2)
Tras tocar techo hace ya dieciocho años con el incontestable Street Fighter 2, y habiendo pulido la fórmula en los sucesivos Mortal Kombat, poco espacio le queda a los juegos de guantazos para crecer e innovar. Las mejoras en los gráficos, las falsas 3D y los nuevos personajes, siempre en la línea de duro fajador o fino estilista, no han hecho mucho por llevar la fórmula un paso más lejos. Hace casi dos décadas que los juegos de lucha renunciaron a ser interesantes.
Y con el último título de la serie Soulcalibur en las tiendas y el nuevo Street Fighter resoplando en el horizonte, aparece Terrordrome: un juego casero cuya demo puede descargarse gratuitamente aquí y que no incluye ninguno de los reclamos que ondean con orgullo los puntales del género. Los movimientos son relativamente toscos, las animaciones limitadas, el catálogo de personajes paupérrimo, los escenarios inexistentes y encima está programado en 2D, pero es que los referentes de Terrodrome no están tanto en la lucha como en los ejercicios de metatexto. Se juega a Terrordrome por el baile con motosierra de Leatherface, por ese Freddy/serpiente recién salido de Pesadilla en Elm Street 3, por las torpes invocaciones del Ash en El ejército de las tinieblas. El juego no se queda en una colección de guiños para el fan entregado, bucea en lo más hondo de cada saga para sacar la esencia de los personajes (todos monstruos del cine de terror más pocho y delirante) de manera que los pocos recursos disponibles se inviertan donde deben invertirse. Al final queda un juego humilde pero que sabe a dónde va y sobre todo de dónde viene, que no dirá nada a aquellos que no conozcan sus raíces pero que pondrá del revés a quienes sepan lo que se traen entre manos. Un juego que tira de la cultura del jugador, que pone a pruebas sus referencias y le premia por ellas
A estas alturas, un juego de lucha profundo. ¿Quién iba a decirlo?
1) "Monster mash" es definitivamente el himno oficial de Halloween.
2) Bobby Pickett escribió la canción en 1962. A día de hoy ha aparecido en doscientas sesenta películas. Existen treinta versiones comercializadas del tema.
3) De todas ellas, la versión de los Misfits es seguramente la adaptación más potente. En el lado contrario de la balanza estaría esta interpretación de Mike Tyson.
4) Las imágenes del vídeo pertenecen a Mad monster party. Hay dos clásicos infantiles para la noche de los muertos. Mad monster party es uno de ellos.
5) El bajista de la nueva formación de los Misfits siempre toca una canción diferente al resto del grupo. Siempre.
Si hay algo que agradecerle a Internet es sin ninguna duda la cantidad de información que pone en nuestras manos en cuestión de segundos. Y si hay algo que lamentar de Internet es que un porcentaje altísimo de esa información no deja de ser directamente basura: youtubes sobre cocacola+mentos, fotologs de adolescentes sentados a mesas donde se ven más botellas que personas o blogs sin alma donde los datos se escupen sin procesar.
Por eso hay que celebrar que Raúl Minchinela y Lord Absence sigan al pie del cañón por segundo año consecutivo en Reflexiones de Repronto, un videoblog que tiene todo lo que mola de Internet (humor, criterio, densidad reconcentrada en cortes de menos de diez minutos, perillas locas, videoposts sobre Godzilla), pero nada de lo que le sobra.
Bienvenidos todos a la Primera Semana Especial de Halloween en Demasiada Información. Durante los
próximos cinco días, desde hoy hasta el gran fin de fiesta del día 31, este vuestro blog irá dejando caer textos, ejercicios, recomendaciones locas y vídeos para celebrar el día más definitivamente guay del año con el rigor y criterio que se merece. Y sí, siempre serán textos breves, que estamos de cierrre en las revistas, pero, eh, tengo alumnos que se acojonaron leyendo La tejedora de la muerte. Siento que DEBO hacer esto.Hoy: recomendaciones.
Monográficos:
El cine de terror contemporáneo, Pedro Berruezo/John Tones. (La factoría) Teóricamente agotado pero fácil de encontrar en librerías de cómic y mercadillos, es el ensayo más lúcido, completo y desprejuiciado que se ha escrito en este país sobre cine de terror pocho. Corto y contundente, rastrea las fuentes de los monstruos modernos donde hay que buscarlas: en los cómics, la literatura pulp y la serie B. Un libro de cine de terror que cree en sí mismo.
Danza macabra, Stephen King (Valdemar) El libro más poderoso y sugerente de Stephen King no es una novela. Danza macabra profundiza en una pregunta bastante difícil de responder: ¿qué hay dentro de la gente que la hace poner dinero dinero encima de la mesa para pasar miedo durante un par de horas? ¿qué es eso que tanto nos asusta en la vida como nos atrae en el arte? King repasa la Historia del terror durante el siglo XX y de paso recomienda algunas de las ficciones más perturbadoras que se han parido en los últimos cien años. Seiscientas paginazas que se leen como si fueran... er... quinientas seteintaicinco.
Monstruos al final del milenio Sara Martín (Alberto Santos) Denso y quizás demasiado ambicioso, Monstruos al final del milenio pega un buen repaso a los grandes iconos monstruosos del cine, los cómics y la cultura pop. Que meta en el mismo saco (o casi) a Richard Nixon, Drácula y la versión Disney del Jorobado de Notre Dame puede chocar de entrada, pero acaba teniendo mucho sentido.
Ficción:
Soy leyenda Richard Matheson (Minotauro). Olvida esa cosa horrible con Will Smith y su perro, Soy leyenda es el libro más terrorífico y desasosegante que escribió uno de los escritores más tétricos y podridos que ha dado nunca el género. La enloquecida odisea existencial del último hombre vivo, enfrentado a una legión de vampiros que aún está aprendiendo a conocerse. El final del libro es un puñetazo en lo más sensible de tu humanidad, léelo con las defensas altas.
Zombi: guía de supervivencia Max Brooks (Berenice) da exactamente lo que promete, un catálogo de cosas que hacer y no hacer ante una cada vez más cercana y menos conspiranoica invasión de no-muertos. Aunque se queda corta ante la gigantesca Guerra mundial Z, Zombi es un libro para conocedores de los muertos vivientes que no se limita al guiño-guiño/codazo-codazo entre frikis del subgénero. Hay chicha, y, como dicen en el Focoforo, gana si se lee como si en lugar de un libro encuadernado se leyeran un puñado de fotocopias grasientas, ilustradas a mano, que un amigo te ha pasado después de imprimirlas de una web medio pirata.
Batman: Arkham Dan Slott y Ryan Sook [colección Arkham 12] Planeta. Warren White finge un rapto de locura para esquivar la cárcel y pasar su condena por fraude fiscal en un manicomio. Claro que, si vives en Gotham, una temporada en el asilo Arkham podría ser el peor de los castigos. Dan Slott, el guionista revelación del 2007, escribe una historia sórdida, llena de esas ironías terribles de los viejos cómics de la EC, donde personajes tan desgastados como Batman, Dos Caras o el Ventrílocuo parecen casi como de nuevo cuño. Atención a las portadazas de Eric Powell y al destino de la abuela de Humpty Dumpty. Urg...
1) You only live once es el segundo single del tercer disco de los Strokes.
2) Julian Casablancas baila por primera vez en un vídeo del grupo. En Saturday night live pidió perdón por ello.
3) Shia LaBeouff
lleva una camiseta de los Strokes en el primer tramo de Transformers. Shia LaBoeuff mola.
4) No es petróleo. Es jarabe de maíz.
5) Inexplicablemente, a nadie le gusta esta canción. Nunca entenderé a la gente.
Monólogos cómicos en el teatro se han venido haciendo de toda la vida. Desde los juglares medievales que trabajaban en plena calle a las loas del Siglo de Oro, los monólogos habían tenido siempre la misma función: presentar el espectáculo oficial y calentar a los espectadores para que respondieran cuando llegara el plato fuerte.
La clave del monólogo estaba en ser rápido e inmediato. Los textos debían ser ágiles, comprensibles por cualquiera, de temática costumbrista (preferiblemente sexual) y, lo más importante, tenían que estar al servicio de lo que fuera que viniese a continuación. Los monólogos no se escribían para ser recordados ni se esperaba de ellos ningún valor artístico. Si a los productores teatrales de la época se les hubiera ocurrido una manera más eficaz de sentar a los espectadores que llegan tarde sin renunciar a cobrarles la entrada o interrumpir la obra principal,probablemente el género no hubiera nacido nunca.
El monólogo cómico, como género considerado menor, creció en los circuitos alternativos a medida que el teatro ganaba en importancia. Poco a poco empezaron a utilizarse en espectáculos de variedades, vodevil y ferias ambulantes, y ahí pareció que se perdía la última oportunidad de que pudiera llegar a ser considerado algún día valioso por sí mismo.
Desde los años 60, los programas nocturnos de la televisión americana empezaron a nutrirse de cómicos para llenar los espacios entre las entrevistas y los números musicales. El éxito de los monólogos llevó a que los actores fueran cada vez más conocidos y valorados, además de a la creación de un circuito específico para el género en bares, teatros y casinos. De estos programas salieron algunos de los cómicos americanos clave del siglo XX, como Lenny Bruce y Woody Allen.
A día de hoy, y gracias sobre todo al éxito de Saturday Night Live, los monólogos son un género de éxito aunque aún no hayan tenido el reconocimiento cultural que se merecen. La fórmula stand-up, costumbrista pero con un punto surreal y que exige del actor un control meridiano del ritmo y el gesto, tampoco ha acabado de ser entendida en España, con experimentos como Buenafuente que están más cerca del aburrimiento con chistes que de la verdadera comedia.
Lo que tampoco quiere decir que no se esté haciendo nada.
1) Fluorescent adolescent es el primer single del segundo disco de los Arctic Monkeys
2) Los payasos del vídeo conducen tres Morris Marina en perfecto estado.
3) La historia del vídeo adapta libremente un poema de John Cooper Clarke.
4) El final del clip recuerda poderosamente al final de Karma Police.
5) En una pelea a puñetazos entre mafiosos italianos y payasos apuesta siempre por los payasos.
Callaos.
La empresa British Telecom anuncia la posibilidad de que un chip de ordenador pueda grabar todos los recuerdos de una vida, desde el momento en que nacemos hasta el momento en que morimos. Cada imagen que han captado tus ojos chisporroteando en el interior de un trozo de metal.
Un comité de exploración espacial ha presentado sus planes para poner a la humanidad en Marte en el año 2025 por una décima parte de lo que cuesta el maltrecho y medio defenestrado plan de colonización de la NASA. De hecho, la NASA ha leído los planes del comité y ha anunciado que son mejores que los suyos.
Existe en el mercado un extraño aparato que puedes coger con una sola mano llamado "comunicador", y que no es otra cosa que un teléfono móvil por satélite global, máquina de fax, editor y receptor de mensajes de texto, servidor de correo y navegador de Internet. Aún no se puede adherir a tu pecho, pero dales tiempo.
La clonación ya es posible y los esfuerzos por dibujar el mapa del genoma humano han logrado grandes avances. Podemos escribir nuestros nombres en los átomos.
Ahora decidme: hoy en día ¿a quién no le gustaría escribir ciencia ficción especulativa?
Warren Ellis, una de las mentes más lúcidas del siglo XXI y el cerebro detrás de Planetary y Nextwave, en la introducción del primer volumen de Transmetropolitan. Volveremos a hablar de él.
Exámen mañana en 4ºC y el viernes en el A y en el B. Las dudas ahora que luego vendrán los lloros.
1) No entiende el significado de los signos de la señal.
2) Le preguntan su edad siempre en los conciertos.
3) Le preocupan los rumores sobre su embarazo.
4) Nunca responde a sus hermanos mayores.
5) No opina sobre los extraños sucesos del mes pasado en la casa abandonada de la colina.
Entre ejercicio y ejercicio, Sonny J. Si cuando llegue a la edad de la mujer de los minipantalones y la venda no he aprendido a bailar como ella es que todo ha salido terriblemente mal.
Combinar elementos familiares, mantenerlos reconocibles y que el resultado no sea previsible ni aburrido.
Unos tipos muy listos, los griegos