Where art thou?
Jim Preston nos sacude desde Gamasutra con un interesantísimo ensayo acerca de la sempiterna y algo obsesiva lucha de algunos estudiosos del medio buscando que a los videojuegos se les considere arte. Un debate cansino, fatuo y estéril, si quieren saber mi opinión (dignificación del medio, sí, gracias; etiquetación a golpe de prejuicios forjados el siglo pasado, no, por favor). Pero la opinión de Preston es algo más compleja y, a la vez, sensata: aquellos que braman que los videojuegos deben ser Arte, así con su mayusculita, no son precisamente estudiosos del Arte, con su mayusculaza. Lo que esta gente quiere es una normalización de su hobby y un reconocimiento mediático. Y a ser posible, que no se acuse a un videojuego de asesinar críos, que ya estamos mayorcitos.
Al hablar de Arte, Preston a lo que hace referencia realmente es al Arte Estadounidense, pero en estos tiempos que vivimos, creo que podemos prolongar ese radio de acción al Arte Occidental y, sobre todo, a la confusión entre Arte y Cultura, y entre Mass Media y Pop DesControl. Un batiburrillo de influencias que llevaría toda una vida desenmarañar (eso contando con que sea posible desenmarañarlo) y que no se tiene en cuenta cuando se suelta en un foro “Eh, que los videojuegos son también Arte“. Que quiere decir “Eh, que los videojuegos son también respetables“, como si el Arte lo fuera. Como si el Arte, a estas alturas, existiera bajo esas coordenadas. Preston mete el dedo en la llaga: no es que los videojuegos no sean arte, no es que sí lo sean, es que es ridículo preguntárselo.
Al próximo que brame la frase-muletilla de los videojuegos y el arte, le preguntan cual fue su último contacto con el arte fuera de los videojuegos. Si es ágil (o viejo) les nombrará un tebeo. O muy posiblemente no sepa que responder. Mi último contacto con el Arte con mayúsculas ha sido hace diez minutos, viendo a John Belushi disfrazado de abeja en un DVD de la primera temporada de Saturday Night Live. Por eso, exactamente por eso, a mí no me van a volver a ver discutiendo una nadería como si los videojuegos son o no son arte.
John tones, el más importante crítico e intérprete de la cultura pop en este país, escribe en la mayoría de los blogs que aparecen listados en el lateral y dirige las revistas Mondopíxel y Extreme. Por cierto, las dos únicas revistas de videojuegos en español que no parecen escritas por mandriles.