La intertextualidad consiste en, dicho a la pata la llana, utilizar en una obra referencias a otras que el autor sabe que su público va a reconocer para así dar al texto una segunda lectura, homenajear un clásico o sencillamente guiñarle el ojo al espectador espabilado. La intertextualidad existe desde siempre en la Historia del arte, en cualquier disciplina, y durante mucho tiempo los autores se veían casi obligados a meter estas referencias aunque solo fuera para demostrar que dominaban el género que habían escogido.
Aunque la intertextualidad en obras que nos pillan alejadas en el tiempo nos puede parecer una chulería snob de lo más arrogante (las obras de Cervantes o Góngora están llenas de referencias mitológicas, literarias y grecolatinas pensadas para pasárselas por la cara a sus enemigos antes que para otra cosa), lo cierto es que vivimos una época donde la intertextualidad ha saltado a la cultura popular. Series como Los Simpson, Padre de familia o Robot Chicken, películas como Matrix y videojuegos como las series GTA o Max Payne buscan su razón de ser en los homenajes y guiños al espectador atento, a veces con referencias tan cerradas que bordean el chiste privado.
Incluso hay veces, en un doble salto mortal con tirabuzón, que esos mismos productos que se basan en la intertextualidad se referencian como intertextos en otros, como sucede en ese episodio en el que Peter Griffin arrea un portazo en la cara a Homer Simpson. O en ese otro en que Homer crea clones de sí mismo que incluyen una versión Simpson de Peter. Círculos dentro de círculos.
Existe también un tipo de intertextualidad indirecta en la que el autor no tiene consciencia de estar refiriéndose a una obra establecida.
En su libro Las criptas de la crítica: veinte interpretaciones de la Odisea, Núria Perpinyà lo explica así: la Historia de la Literatura no es la historia de los escritores, sino una mezcla de textos donde las fronteras temporales, nacionales e individuales se desdibujan. La literatura es el mosaico de todo lo que se ha escrito en el mundo desde sus inicios, y ese mosaico se alimenta de sí mismo absorbiendo palabras e ideas que ya han sido escritas para luego reescribirlas y transformarlas en textos nuevos. [...]
Pongamos un ejemplo: un crítico observa que en una canción pop sobre un emigrante que vuelve a casa hay un intertexto de Ulises, con lo cual no afirma que el autor haya leído a Homero, sino que en la canción está presente la historia del retorno a Ítaca. La pregunta es ¿cómo han podido llegar hasta la canción reminiscencias de un libro que el letrista no ha leído? Pues a través de la transmisión cultural: el letrista no ha leído a Homero, pero ha escuchado canciones sobre el regreso al hogar que han escrito compositores que habían leído libros sobre viajes que habían escrito viajeros que habían leído a poetas que habían leído a Homero.
Al hablar de la explosión que la intertextualidad ha tenido en los últimos años, la mayoría de los teóricos miran a Internet. Es cierto que la intertextualidad ha existido siempre, pero también es verdad que la educación obligatoria en los países desarrollados sumada a una cultura popular tan rica como la de la segunda mitad del Siglo XX (donde inventos como la tele, el cine o la radio distribuyeron información directa a millones de personas simultáneamente) ha llevado a que cada vez haya más gente capaz de pillar el chiste. Si ha aportado algo Internet es en realidad herramientas para que esa gente pueda además contarlo a su manera.
Los blogs, fotologs y sobre todo youtube han acabado creando una cultura paralela, muy inmediata y donde no es que pueda participar cualquiera, es que es casi obligatorio hacerlo. Un clip de minuto y medio que parece que no da para más que un chiste rápido por el pasillo se convierte en algo serio cuando TODO el mundo lo comenta. Esa foto que enlaza Pérez Hilton o el último trasto que cuelgan en Boing Boing puede hacerte sentir completamente desplazado cuando eres el único de la oficina que queda por verlo.
"Pork and beans" es el primer vídeo que veo pensado directamente para Internet y no para las televisones especializadas, hecho con y por los protagonistas de clips caseros que con los números en la mano tienen mayor difusión que la última película de Indiana Jones. Pero sobre todo, y a esto es a lo que vamos, es un vídeo pensado para gustar solo a quien sepa reconocer al niño de numa numa, aquel vídeo de Daft Punk con las manos, los experimentos con Coca-Cola y Mentos, al enormísimo afro ninja o a la miss que dijo aquello sobre los mapas. El que no sepa de qué estoy hablando ya sabrá lo que está haciendo con su ocio.
Oraciones complejas, en algunos casos con "se", que me parecen bastante asequibles. Me podéis mandar las soluciones al mail, pero solo las corregiré HASTA EL MARTES. A partir de ahí solo responderé dudas relacionadas con teoría.
- No se cree la suerte que tiene aunque sus amigos no dejan de repetírselo.
- Cuando interrogan a los expertos responden siempre que si una persona trabaja mucho aprobará los exámenes.
- Nunca vuelve tarde a casa pero alguna vez se ha perdido cuando va a trabajar.
- Habrá que acondicionar la casa para la llegada del invierno.
- No te termines toda la leche o tendrás que comprar más cuando acabe el partido.
Uno de los temas recurrentes del folklore universal que más y mejor tradición ha tenido en Europa es el pacto con el diablo. Antes incluso de la llegada del cristianismo este tipo de historias circulaban vinculadas a cultos como el de Hécate, con una carga erótica más importante pero el mismo trasfondo: el deseo de tu corazón a cambio de un negocio con trampa.
Durante la baja Edad Media, las historias de brujas, aquelarres y pactos satánicos se consideraban un tema tan serio que se escribieron libros como el Malleus Malleficarum para que inquisidores y jueces locales pudieran identificarlas, procesarlas y ejecutarlas. Estos libros, escritos con un tono frío y desapasionado, obtuvieron aprobaciones y licencias reales hasta bien entrado el siglo XVII, tenían entidad legal en algunas zonas a pesar de no contar siempre con la aprobación de la Iglesia y planteaban el mero hecho de dudar de la existencia de estos pactos como prueba de herejía. Son bastante conocidas las investigaciones que encargó Felipe II sobre la brujería en Galicia, y si la Inquisición dejó de perseguirla en España fue porque durante el proceso de Zugarramundi se encontró ante la tesitura de tener que quemar a varios miles de mujeres si resultaban condenadas. Se decidió que ahí no había habido pacto con el diablo ni nada que se le pareciera, y desde ese momento no se quemó a nadie más.
La tradición española, tan realista y cotidiana ella, no tiene muchos ejemplos fantásticos o terroríficos ni en su vertiente culta ni en la popular. A pesar de eso, sí es fácil encontrar ejemplos de brujería o pactos con el diablo sobre todo a partir del final de la Edad Media, desde personajes como la Celestina a obras de teatro de Tirso de Molina como El burlador de Sevilla o, sobre todo, El condenado por desconfiado. En Las brujas y su mundo, Julio Caro Baroja hace un repaso de lo más completo sobre el tema en la literatura popular de la época y en la vida cotidiana.
Pero mucho más rica que la española es la tradición europea y anglosajona. La figura de la bruja crece hasta adquirir toques surrealistas en el caso de Baba Yaga: una anciana con los dientes de acero y una pierna de madera que come carne de niño, se desplaza sobre un mortero de cocina mágico y vive en una casa montada sobre una gigantesca pata de pollo.
La figura más importante relacionada con los pactos satánicos es la del Dr. Fausto: el hombre que vende su alma a cambio del conocimiento absoluto y/o la juventud. Con una levísima base histórica (un pobre hombre que vivió en Alemania a principios del siglo XVI, decía haber hecho un trato con Satán y cuyos perros se rumoreaba que eran demonios de incógnito), el mito de Fausto pasa de mano en mano hasta graduarse en la literatura culta. Ahí lo recogen Jonathan Spies, Christopher Marlowe y Goethe. Si para Spies y Marlowe Fausto es un símbolo del orgullo desmedido... para Goethe también, pero ese orgullo viene amparado por la filosófía romántica, lo que al final le justifica y salva.
La imagen del pacto con el diablo ha perdido gran parte de su fuerza a medida que la sociedad se ha ido secularizando. A día de hoy estas historias se repiten como metáforas de lo fácil que es para uno venderse y traicionar lo que una vez ha considerado bueno, que no es un mal tema así de partida, pero no le llega a la suela del zapato a las implicaciones de fuego eterno y condenación que tenían durante el primer Renacimiento. Muy a menudo además se infantilizan, con un pícaro en el papel de protagonista que acaba engañando al diablo y quedándose con todo. Sea como fuere, la tradición anglosajona sigue sacándole el mejor partido posible, ya sea mediante pseudoadaptaciones (los cómics de Demon o Ghost Rider, y digo los cómics, cuidado, que nadie me venga con que si la peli de Nick Cage), el subgénero vampírico en pleno, tramas que aprovechan el punto de partida (Las cosas cambian, tremendísima obra de David Mamet) y lo mejor de todo: su propia tradición popular.
La leyenda de cómo Robert Johnson vendió su alma a Satanás a cambio de la habilidad para tocar la guitarra como nunca antes había tocado nadie (leyenda que, por cierto, el mismo Johnson se encargó de extender a los cuatro vientos) es la piedra fundacional del blues desde que este se irguió como género. De ahí han salido infinidad de charlas de bar, un par de pelis horrendas, otro par bastante curiosas, el final de Guitar Hero III y esta maravilla de versión que los E-NOR-MES Primus hacen de un clásico de la Charlie Daniels Band. Dirige Mike Johnson, el responsable de La novia cadáver.
Todos en pie.
- Vino a mi consulta y desde entonces lee dos libros a la vez y escribe una columna que ha recibido muchos premios.
- Si no hay cambios de última hora se pretende que los nuevos programas que la cadena quiere producir se emitan en enero.
- No te quejes luego si te tengo que suspender cuando acabe la evaluación porque no has acabado los trabajos.
- Aprendes a planchar durante el tiempo que esté en Sevilla o irás por ahí con las camisas destrozadas.
- Para aguantar toda la noche en pie tómate un par de cafés aunque a algunos la cafeína sólo les pone más nerviosos.
- Se pretende un cambio de actitud por parte de la población que resuelva la situación aunque sabemos que llevará algún tiempo.
- No siempre tienes que decir esas cosas cuando mi madre está delante porque se enfadará conmigo y tendremos un problema.
- Se entiende que la policía esperaba otra cosa cuando encontró el alijo en la casa donde buscaba pruebas del crimen
- Se supone que estas cosas que cuentas no suceden en España y deberías haberte callado antes.
- Si no sabes qué decir debes disimular porque así creerán que tienes alguna idea.
Proyecto de relato. Dos escritores, que viven en dos chalets en vertientes opuestas del valle, se observan recíprocamente. Uno de ellos suele escribir por la mañana, el otro por la tarde. Mañana y tarde, el escritor que no escribe asesta el catalejo sobre el que escribe.
Uno de los dos es un escritor productivo, el otro es un escritor atormentado. El escritor atormentado mira al productivo llenar folios de líneas uniformes, al manuscrito crecer en una pila de folios ordenados. Dentro de poco el libro estará terminado: con seguridad una novela de éxito -piensa el escritor atormentado con cierto desdén, pero también con envidia-. Él considera al escritor productivo nada más que un hábil artesano capaz de sacar a la luz novelas en serie para secundar el gusto del público, pero no puede reprimir una intensa sensación de envidia de aquel hombre que se expresa a sí mismo con tan metódica seguridad. [...] El escritor atormentado pagaría quién sabe cuánto por parecerse al escritor productivo; quisiera tomarlo de modelo; su máxima aspiración es ser ya como él.
El escritor productivo observa al escritor atormentado mientras este se sienta a su escritorio, se come las uñas, se rasca, rompe un folio, se levanta para ir a la cocina a hacerse un café, después un té, después una manzanilla, después lee una poesía de Hölderlin (cuando está claro que Hölderlin no tiene nada que ver con lo que está escribiendo), recopia una página ya escrita y luego la tacha toda línea tras línea, telefonea a la tintorería (cuando habían quedado que los pantalones azules no podrían estar listos antes del jueves), luego escribe unas notas que le valdrán no ahora pero acaso después, luego va a consultar a la enciclopedia la voz Tasmania (cuando está claro que en lo que escribe no hay la menor alusión a Tasmania), rompe dos folios, pone un disco de Ravel. Al escritor productivo nunca le han gustado las novelas del escritor atormentado; al leerlas le parece estar siempre a punto de alcanzar la clave decisiva, pero esa clave se le escapa y le queda una sensación de malestar. Pero ahora que le ve escribir le parece que ese hombre está luchando con algo oscuro, una maraña, un camino que hay que excavar sin saber a dónde lleva. A veces le parece verlo caminar por una cuerda colgada sobre el vacío y se siente presa de un sentimiento de admiración. No solo admiración, también envidia, porque siente cuán limitado y superficial es su propio trabajo en comparación con lo que el escritor atormentado está buscando.
En la terraza de un chalet del valle, una joven toma el sol leyendo un libro. Los dos escritores la miran con el catalejo."¡Qué absorta está, con el aliento entrecortado! ¡Con qué gesto vuelve las páginas! -piensa el escritor atormentado-. ¡Seguro que lee una novela de gran efecto, como las del escritor productivo!" "¡Qué absorta está, casi transfigurada en la meditación, como si viese revelarse una verdad misteriosa! - piensa el escritor productivo- ¡Seguro que lee un libro cargado de significados ocultos, como los del escritor atormentado!"
El mayor deseo del escritor atormentado sería ser leído como lee aquella joven. Se pone a escribir una novela como piensa que la escribiría el escritor productivo. Mientras tanto, el mayor deseo del escritor productivo sería ser leído como lee aquella joven. Se pone a escribir una novela como la escribiría el escritor atormentado.
Primero un escritor y luego el otro abordan a la joven. Ambos le dicen que quieren dejarle a leer las novelas que acaban de escribir.
La joven recibe los dos manuscritos. Unos días después invita a los autores a su casa, juntos, con gran sorpresa.
- Pero ¿Qué broma es esta?- les dice- ¡me han dado dos ejemplares de la misma novela!
O bien:
La joven confunde los dos manuscritos. Devuelve al productivo la novela del atormentado escrita a la manera del productivo, y al atormentado la novela del productivo escrita a la manera del atormentado. Ambos, al verse imitados, tienen una violenta reacción y recobran la propia vena.
O bien:
Un golpe de viento descompagina los dos manuscritos. La lectora trata de ordenarlos de nuevo. Sale una única novela, bellísima, que los críticos no saben a quién atribuir. Es la novela que tanto el escritor productivo como el atormentado habían soñado siempre con escribir.
O bien:
La joven había sido siempre una apasionada lectora del escritor productivo y detestaba al escritor atormentado. Al leer la nueva novela del escritor productivo la encuentra falsa, y comprende que todo lo que había escrito antes era falso también.En cambio, al recordar las palabras del escritor atormentado, las encuentra ahora bellísimas y no ve la hora de leer su nueva novela. Pero encuentra algo completamente distinto a lo que esperaba y lo manda al diablo a él también.
O bien:
Ídem sustituyendo "productivo" por "atormentado" y "atormentado" por "productivo"
O bien:
La joven había etc. etc. lectora del productivo y detestaba al atormentado. Al leer la nueva novela del prodcutivo no se da cuenta de que algo ha cambiado: le gusta sin especial entusiasmo. En cuanto al manuscrito del atormentado, lo encuentra insípido como todo lo demás de este autor. Responde a los dos escritores con frases genéricas. Ambos se convencen de que no debe ser una lectora muy atenta y no la vuelven a hacer caso.
O bien:
Ídem sustituyendo etc.
Italo Calvino, Si una noche de invierno un viajero Ed. Siruela 2002
Mucho tiempo desde la última actualización, lo sé, pero lo compenso poniendo oraciones de las duras duras. He recibido algún mail preguntando cuándo voy a poner de las fáciles, y me temo que la respuesta es muy sencilla: de esas ya tenéis un montón. Echad un vistazo a los apuntes, especialmente a los ejercicios intermedios. Esos serán los que caigan en el examen. Dudas y respuestas, al mail.
- Se mostró muy orgulloso de los premios que recibió en el pueblo cuando era pequeño.
- No sabe cuánto hemos pensado en lo que nos dijo la última vez que le vimos, porque nos dejó muy preocupados y ellos se temen lo peor
- La chica cuyo padre ha dejado el coche en tercera fila debe levantarse y dar un paso al frente.
- Se sospechó de él una larga temporada, pero finalmente todo fue un malentendido.
- No le creyeron cuando dijo que no vendría si Ana estaba por aquí pero al final lo hizo y se tuvo que arreglar la programación a toda velocidad
Mientras llega ese examen, y puesto que no todo puede ser trabajo en agosto, aquí va un vídeo de OK Go para poner un poco de perspectiva en medio de la ola de calor:
A lo largo de los años he tenido alumnos que han querido enviarme cuentos suyos, poemas o ensayos para que los lea y les de algún consejo. Aunque de vez en cuando publique algo por aquí y por allá hace muchísimo que dejé la escritura profesional, así que suelo recibir estos encargos con una mezcla de agradecimiento y desconcierto ¿qué puedo decirles aparte de generalidades sobre estructura y diálogo? ¿qué puedo darles más allá de la opinión (por lo demás sincera) de alguien que en realidad ya no está ahí?
Con esto en mente, he decidido abrir una etiqueta donde pegaré, traduciré o transcribiré textos de gente que sabe lo que se dice. Escritores y guionistas, a veces amigos, que se ganan la vida con esto y cuyas palabras pesan. Todo lo que leerás son por supuesto opiniones, pero con un poco de suerte te ayudarán a entender el proceso creativo y te darán una perspectiva realista de los problemas a los que se enfrentan quienes se pagan la hipoteca a base de pegar palabras.
Mirando mis opciones, he decidido empezar con este texto del blog del Pianista en un burdel, un guionista español anónimo que durante dos años estuvo dando la clase de escritura más fresca e ingeniosa que he podido leer en la red, al menos en lengua española. Aunque el blog lleve meses cerrado, es una gozada repasar sus reflexiones sobre el funcionamiento del azar en la ficción, la serie de traducciones sobre preparación de specs y su teoría (absolutamente incontestable) de las mil primeras páginas. Aspirantes a escritores, juntaletras amateurs: es por aquí.
Y si después de escuchar a los que saben alguien sigue aún interesado en mi opinión sobre sus textos, mi mail está en el perfil. Que yo por mí encantado.
Una de las preguntas más irritantes, por simplistas, con las que se puede topar un escritor, es ¿de dónde sacas tus ideas? El lector medio disfruta de la ficción como de la música o de la comida. Pero el pedante medio intenta contar los árboles desde fuera del bosque, y se queda en esa pregunta. Una pregunta que jamás se le hace a un músico: ¿De dónde sacas esos acordes? ¿Cómo "se te ocurrió" pegar ese FA a ese SI bemol? Pero a nosotros se nos piden explicaciones sobre el origen de las retorcidas ideas con las que hacemos nuestro trabajo: incestos, experimentos genéticos, crionizaciones, viajes en el tiempo, muertos que parecen vivos que en ocasiones ven muertos... La respuesta que más me gusta a la pregunta ¿de dónde sacas tus ideas? es la de David Mamet: las pienso.
Pero eso no le sirve al pedante medio, al cinéfilo. Y se refugia en ese tópico que todos ustedes conocen: los artistas están locos, se les va la olla, son unos iluminados. Un tópico que deviene con facilidad en "esos se meten de tó". Yo opino que los autores y actores no se meten ni la décima parte que algunos ejecutivos y algunos maquilladores. Y no digamos ciertos periodistas de cotilleos. Claro que todos ellos juntos no se meten ni la cuarta parte de las sobras de lo que se meten determinados cirujanos maxilofaciales y pilotos de aviación. Pero claro, son opiniones.
Resumiendo: que hay mucho mito.
Pero dicen que cuando el río suena, agua lleva. Por mi propia experiencia, puedo decir que cuando el río suena, apenas es un arroyuelo, poco más que una meada. Pero sí, parece que algo gotea. No estoy de acuerdo con la idea de que un guionista es un zumbao, pero sí acepto que no somos del todo normales, sea lo que sea eso. Y lo llevo a gala.
Porque nuestra supuesta locura sólo es, en realidad, una manera especial de relacionarnos con la segunda ley de la termodinámica, cuya definición viene a ser: la entropía de un sistema siempre tiende al máximo. En cristiano: todo tiende a complicarse. La existencia consiste en un imparable camino hacia el caos.
El común de los mortales, la gente normal, tiende a negar tácitamente un concepto tan inquietante. La gente normal tiende al estado de mínima energía. Evita el conflicto. Pero los guionistas vivimos del conflicto. Nos gusta la segunda ley de la termodinámica. Nos atrae jugar a calcular sus efectos, a imaginar cómo se puede complicar una cosa aparentemente simple: cómo la decadencia pudre las mejores familias; cómo la ambición corrompe la moral y los principios, pero deja intacto el atractivo; cómo uno tropieza infinitas veces en la misma piedra, y además confundiéndola con una piedra distinta.
Amigo guionista: si la gente que disfruta con tu trabajo quiere llamar a tu talento locura o excentricidad, brindemos por ello. Desmiéntelo si quieres, aunque perderás el tiempo. Pero nunca, bajo ningún concepto, intentes curarte. Tu locura no es una enfermedad. Nunca te hará daño. Basta con que consigas disimularla los domingos y fiestas de guardar delante de tus suegros, tus tías políticas y tu cuñado el de derechas.
Y si te agobia ser tan excéntrico, alíviate compartiendo con otros tarados tu menú de chaladuras. No sólo tus ideas geniales, sino también toda esa guarnición de chistes malos, manías inexplicables y actitudes absurdas que necesitamos para no volvernos locos de verdad y empezar a hipotecarnos y a soñar con coches potentes, y a considerar un adosado como una opción seria.
Aquí van algunas de mis pequeñas locuras:
- Dar siempre un gran rodeo para volver a casa.
- Ver por trigésima vez mis películas favoritas aunque tenga pendientes diez deuvedés prestados.
- Aplazar indefinidamente las llamadas importantes, mientras envío eseemeeses con chistes malos y juegos de palabras.
- Grabar groserías en mi mensaje del contestador.
- Tener siempre media docena de libros a medio leer.
- Apuntarme cosas en la mano, a pesar de llevar siempre una libreta en el bolsillo.
- Empeñarme en hacer las cuentas de cabeza, hoy en día, que todos los móviles traen calculadora.
- Intercambiar salvajes puñetazos con mis amigos, pero sólo en el brazo y a ser posible en público.
[...] - Hacer todo tipo de predicciones con arrogante seguridad: he comprobado que si aciertas todo el mundo te admira, y si fallas casi nadie se acuerda.
ACTUALIZADO: Pianista ha reabierto el blog. Hacedle sitio en favoritos ya, es una orden
¿Puede un hombre de 78 años, aislado en mitad de la campiña inglesa, enfermo y completamente contrario al uso de la red ser el visonario que mejor ha comprendido la evolución del hombre y la tecnología del siglo XX? Puede, y se llama J.G. Ballard.
Influido por el surrealismo y la teoría del psicoanálisis, Ballard eligió el molde de la ciencia ficción para hablar de la soledad del hombre moderno, de la vida urbana y de la sexualidad desde una perspectiva humana y visionaria. Concebidas como enormes metáforas, sus tramas de futuros distópicos se adelantan en medio siglo a las predicciones sobre el cambio climático, la violencia juvenil a lo Columbine y el terrorismo global. Esto, que tiene el mérito de lo inquietante (¿cómo pudo saber en 1950 lo que iba a abrir los telediarios a principios del siglo XXI?), también podría jugar en su contra a día de hoy (¿qué me va a contar a mí sobre bombas en aeropuertos un abuelete que ya eran viejo cuando la tele tenía solo dos canales?), si no fuera por la habilidad de Ballard para mostrar tanto el desastre como al hombre que se mueve en él. Que esos hombres hayamos acabado siendo nosotros es la clase de cosa que te hace subir un escalofrío por la espalda.
Tan importante como su obra fantástica (y posiblemente más famosa) es su obra autobiográfica, con la impresionante El imperio del sol a la cabeza. El imperio del sol cuenta la infancia del autor durante la II Guerra Mundial mientras estuvo prisionero en un campo de refugiados japonés, y aún tomándose licencias de lo más flagrantes, la durísima historia del niño inglés fascinado por los P-51 y el coraje kamikaze es la historia del joven Ballard.
En España, el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona ha inaugurado esta semana una completísima exposición de la obra de Ballard casi a la vez que la editorial Minotauro empieza la reedición de casi toda su producción. Y aunque no toda es recomendable a ciegas (por problemas de comprensión, contextualización y porque algunas directamente pueden ser de lo menos apropiadas para adolescentes), Mundo sumergido y El imperio del sol están disponibles después de varios años descatalogadas.
Ejercicios de coordinación, de dificultad variable pero en general asequible. Las repuestas, al mail
- Estudia la asignatura a diario o un par de días antes del examen pero así no lo conseguirás.
- Juega con sus hermanos cada noche y nunca se aburre.
- Ha pasado por tu casa veinte veces y nunca te ha saludado
- Se terminaron las contemplaciones con esta clase, esto es, desde hoy habrá castigos importantes.
- El Rey Juan Carlos I se ha trasladado hoy a su residencia de verano y pasará allí el mes de agosto.
- Cada día hay más gente en la playa y menos en la ciudad.
- No preguntó primero y ahora no le devuelven el recibo.
- O dependes de tus padres o llegarás a fin de mes muy ajustado
- Hay buenos motivos para la entrega de los documentos aunque no todo el mundo lo cree.
- Ni le preocupó nunca tu opinión ni te la preguntó interesado
- No ha opinado sobre todas las injusticias de sus jefes, sin embargo, siempre ha actuado de manera honesta
- Fue recomendado por sus superiores y por eso consiguió aquellos objetivos tan difíciles.
Gracias, Enide. Soy profesor de Secundaria y he abierto este blog para completar la información de lo que doy en... read more
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